
Cuando me enteré de que esperaba a Adriana empecé a buscar información acerca de lo que vendría. Como la mayoría de mamás primerizas busqué una voz autorizada que responda satisfactoriamente a mis preguntas. Para la maternidad no hay manuales, no hay escuelas, ni universidades que nos indiquen qué hacer… felizmente.
Por supuesto recibí sabios consejos de la familia y amigos, pero fueron dos libros los que iluminaron un panorama que veía nublado por mi inexperiencia: “Bésame mucho, cómo criar a tus hijos con amor” y “Mi niño no me come” obras del pediatra catalán Carlos González, que lejos de dictar reglas al respecto, más bien nos recuerdan que somos seres humanos con respuestas perfeccionadas en miles de años de evolución y que para hacer frente a situaciones que se presentan durante la crianza de nuestros niños sólo basta usar nuestro sentido común.
El doctor Carlos González es uno de los exponentes más renombrados en métodos no conductivos, conocidos como crianza por apego. Según la teoría del apego, crear un fuerte lazo emocional con los padres durante la infancia propicia relaciones seguras y empáticas en la edad adulta. Este vínculo seguro con los hijos se puede lograr mediante la práctica de algunos principios: Preparación para el embarazo, el nacimiento y la labor como padres; Alimentación con amor y respeto; Responder con sensibilidad a las necesidades de los niños; Proporcionar el cuidado cariñoso constante; Practicar la disciplina positiva; Esforzarse para un equilibrio en la vida personal y familiar.
Los libros antes mencionados están llenos de ejemplos que las madres vemos como problemas en la crianza de nuestros hijos pero que se resuelven de manera tan natural que uno se pregunta ¿cómo no vi la respuesta ante mis ojos?
Otras preguntas que encuentran su respuesta con solo la aplicación del sentido común son: ¿Cargo a mi bebé? ¿Por qué quieren brazos? ¿Por qué no quieren dormir solos? ¿Cuánto debe comer un bebé? ¿Qué no hacer a la hora de comer? Entre otras.
Estas son lecturas vitales a las que me permito dar carácter de obligatorio y recomiendo efusivamente por donde voy. En mi experiencia personal estos libros y, en general, la crianza por apego cambiaron mi perspectiva ante la responsabilidad de tener una vida en mis manos. A tres años y diez meses de ser mamá ya puedo ver los resultados y tengo la certeza de que seguiré cosechando muchas más satisfacciones.
Dedicado a las futuras mamás de la gran familia


























